LOS PLANETAS

Planetas del Sistema Solar a escala y ordenados con respecto a su distancia con el Sol.
Un
planeta es, según la definición adoptada por la Unión Astronómica
Internacional el 24 de agosto de 2006, un cuerpo celeste que:1
1.
Tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo
rígido, de manera que asuma una forma en equilibrio hidrostático
(prácticamente esférica).
2. Ha limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales.
Según
la definición mencionada, el Sistema Solar consta de ocho planetas:
Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Plutón, que hasta 2006 se consideraba un planeta, ha pasado a
clasificarse como planeta enano, junto a Ceres, también considerado
planeta durante algún tiempo, ya que era un referente en la ley de
Titius-Bode, y más recientemente considerado como asteroide, y Eris, un
objeto transneptuniano similar a Plutón. Ciertamente desde los años 70
existía un amplio debate sobre el concepto de planeta a la luz de los
nuevos datos referentes al tamaño de Plutón (menor de lo calculado en un
principio), un debate que aumentó en los años siguientes al descubrirse
nuevos objetos que podían tener tamaños similares. De esta forma, esta
nueva definición de planeta introduce el concepto de planeta enano, que
incluye a Ceres, Plutón, Haumea, Makemake y Eris; y tiene la diferencia
de definición en (2), ya que no ha despejado la zona local de su órbita y
no es un satélite de otro cuerpo.
Los cuerpos que giran en torno a
otras estrellas se denominan generalmente planetas extrasolares o
exoplanetas. Las condiciones que han de cumplir para ser considerados
como tales son las mismas que señala la definición de planeta para el
Sistema Solar, si bien giran en torno a sus respectivas estrellas.
Incluyen además una condición más en cuanto al límite superior de su
tamaño, que no ha de exceder las 13 masas jovianas y que constituye el
umbral de masa que impide la fusión nuclear de deuterio.2
Etimológicamente,
la palabra planeta proviene del latín que la tomó del griego πλανήτης
planētēs ("vagabundo, errante"), y de planaö ("yo vagabundeo"). El
origen de este término proviene del movimiento aparente de los planetas
con respecto al fondo fijo de las estrellas que, a pesar de moverse por
el firmamento según las diferentes estaciones, mantienen sus posiciones
relativas.
Así, la palabra planeta fue utilizada en la antigua teoría
geocéntrica para designar los siete astros que son visibles a simple
vista y que se desplazan con respecto a las estrellas del firmamento.
Estos astros eran el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y
Saturno.
Con el advenimiento de la teoría heliocéntrica de Copérnico,
que tiene un precedente en la de Aristarco de Samos, la Tierra fue
considerada un planeta (1543), y el Sol y la Luna dejaron de serlo. Por
lo tanto, el número de planetas se redujo a seis.
Definición de planeta
"Planeta"
era una palabra griega, que en español quiere decir "errante", en la
que la historia y la cultura jugaban un papel tan importante como la
geología y la astrofísica. El diccionario de la RAE, por ejemplo, define
planeta así:
Cuerpo sólido celeste que gira alrededor de una
estrella y que se hace visible por la luz que refleja. En particular los
que giran alrededor del Sol.
Sin embargo, desde hace tiempo esta
definición es inadecuada para mucha gente. Los ocho planetas más grandes
son reconocidos como tales, pero había controversia sobre Plutón y
otros objetos más pequeños. También merece la pena recordar que, antes
de la invención del telescopio, los "planetas" clásicos eran siete:
desde Mercurio a Saturno, excluyendo a la Tierra, e incluyendo al Sol y
la Luna.
El problema de una definición correcta llegó a un punto
crítico en 2005 con el descubrimiento del objeto transneptuniano Eris,
un cuerpo más grande que el más pequeño de los planetas aceptados
entonces, Plutón.
Para ayudar a clarificar la nomenclatura de los
cuerpos celestes Gibor Basri, profesor de Astronomía de la Universidad
de Berkeley (California), propuso a la Unión Astronómica Internacional
el término planemo. Bajo la definición de Basri, un planemo sería "un
objeto redondeado por su propia gravedad y cuyo núcleo no llega a sufrir
la fusión nuclear durante su vida, independientemente de su órbita". De
esa manera un planemo se define por sus características físicas sin
límites arbitrarios. La definición de planeta sería la de un planemo que
orbita un fusor. Sin embargo, esta propuesta no salió adelante.
El 3
de agosto de 2006 Ray Jayawardhana, de la Universidad de Toronto, y
Valentin D. Ivanov, del European Southern Observatory, anunciaron el
descubrimiento del sistema Oph 1622, dos objetos planetarios
extrasolares muy jóvenes (de unos pocos millones de años) en órbita uno
alrededor del otro. Situados en una región de formación de estrellas en
la constelación de Ofiuco, los dos objetos tienen aproximadamente 7 y 14
masas jovianas respectivamente. Se trata de un sistema sin estrella y,
por tanto, no se trata de planetas sino de un objeto de masa planetaria
(planemo según la propuesta de Basri).
Sin embargo, ésta no es la
primera vez que se identifica un sistema de este tipo. En el 2004, Gael
Chauvin descubrió un objeto de unas 5 veces la masa de Júpiter orbitando
alrededor de la enana marrón 2M1207. La distancia proyectada es de unas
55 unidades astronómicas.
La Unión Astronómica Internacional,
organismo responsable de resolver los asuntos de la nomenclatura
astronómica, se reunió en agosto de 2006 dentro de su XXVI Asamblea
General en Praga. Aquí, tras largas discusiones y varias propuestas, se
adoptó finalmente que un planeta es:
Un cuerpo celeste que (a) gira
alrededor del Sol, (b) tiene suficiente masa para que su gravedad supere
las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuma una forma de
equilibrio hidrostático (forma prácticamente esférica), y (c) que haya
despejado la zona de su órbita.
Además, propone el término planeta
enano para los cuerpos que cumplan las condiciones (a) y (b), pero no
(c) y no sean satélites. Éste es el caso de Plutón, Ceres y Eris
(conocido antes como 2003 UB313). Con posterioridad también se han
añadido a la lista de planetas enanos Makemake y Haumea. Por último, el
resto de los objetos del Sistema Solar, excepto los satélites, pueden
considerarse cuerpos menores del Sistema Solar.
Clasificación general de los planetas del Sistema Solar
Los planetas del Sistema Solar se clasifican conforme a dos criterios: su estructura y su movimiento aparente.
Según su estructura
•
Planetas terrestres o telúricos: pequeños, de superficie rocosa y
sólida, densidad alta. Son Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. También
son llamados planetas interiores.
• Planetas jovianos (similares a
Júpiter): grandes diámetros, esencialmente gaseosos (hidrógeno y helio),
densidad baja. Son Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, los planetas
gigantes del Sistema Solar. También son llamados planetas exteriores.
Respecto
a Plutón, según el acuerdo tomado el día 24 de agosto de 2006 por la
Unión Astronómica Internacional sobre una nueva definición de planeta,
se le considera dentro de la categoría de planeta enano. Los primeros
asteroides descubiertos fueron también denominados temporalmente como
planetas, como Ceres, que al igual que otros asteroides llegaron incluso
a tener su símbolo planetario, hasta que fue evidente que formaban
parte de toda una familia de objetos: el cinturón de asteroides.
Según sus movimientos en el cielo
La teoría geocéntrica clasificaba a los planetas según su elongación:
•
Los planetas inferiores eran aquellos que no se alejaban mucho del Sol
(ángulo de elongación limitado por un valor máximo) y que, por tanto, no
podían estar en oposición, como Mercurio y Venus.
• Los planetas superiores eran aquéllos cuya elongación no está limitada y pueden, por tanto, estar en oposición.
Aunque
coincida con lo que se llama planetas interiores y exteriores en la
Teoría heliocéntrica, no deben confundirse ambos conceptos. El
comportamiento observado por la teoría geocéntrica, y que daba lugar a
la clasificación de los planetas en inferiores y superiores, se explica
por el hecho de ser interiores o exteriores a la órbita de la Tierra.
Descubrimiento de los planetas exteriores
El
año 1781 Herschel descubrió Urano, y en 1846 Johann Gottfried Galle y
Urbain Le Verrier descubrieron Neptuno basándose en las perturbaciones
gravitacionales ejercidas sobre Urano. Finalmente, en el año 1930 Clyde
Tombaugh descubrió Plutón, clasificado a partir de agosto de 2006 como
planeta enano. En los años 1970 se pudo descubrir un satélite orbitando
Plutón, de nombre Caronte.
Anteriormente se consideraba planeta
cualquier cuerpo que tuviera una masa entre 13 masas de Júpiter y la
masa de Plutón, aunque esta definición era muy vaga. Con el
descubrimiento de cuerpos cada vez mayores en el cinturón de Kuiper se
puso en entredicho la catalogación de Plutón como planeta. Habiéndose
descubierto varios candidatos a planeta más allá de la órbita de
Neptuno, la Unión Astronómica Internacional tuvo que decidir si los
incluía en el listado oficial de planetas. Puesto que se estima que aún
faltan cientos de objetos nuevos por descubrir, y la UAI no deseaba que
el listado se hiciera inacabable, se tomó la decisión de incluirlos en
una categoría nueva, la de planeta enano. La UAI además tomó una postura
oficial respecto a la definición de planeta, que ha de permitir la
correcta clasificación de futuros descubrimientos.
Planetas extrasolares
Desde
1988 el descubrimiento de Gamma Cephei Ab, confirmó una serie de
descubrimientos que se han hecho de planetas en órbita alrededor de
estrellas distintas del Sol. De los 267 planetas extrasolares
descubiertos a fecha de noviembre de 2007, la mayoría de ellos tienen
masas que son comparables o mayores que Júpiter. Entre las excepciones
se incluyen una serie de planetas descubiertos en órbita alrededor de
los restos quemados de estrellas llamados púlsares, como PSR B1257 +12,
los planetas en órbita alrededor de las estrellas: Mu Arae, 55 Cancri y
GJ 436, que son aproximadamente del tamaño de Neptuno, y un sistema
planetario que contiene al menos dos planetas en órbita alrededor de
Gliese 876.
No está nada claro si los grandes planetas recién
descubiertos se parecen a los gigantes gaseosos en el Sistema Solar o si
son de un tipo de gas distinto aún no confirmado, como el amoníaco o el
carbono. En particular, algunos de los planetas recién descubiertos,
conocidos como Jupiters calientes, orbitan muy cerca de sus estrellas
padre, en órbitas casi circulares, por lo que reciben mucho más la
radiación estelar que los gigantes de gas en el Sistema Solar, lo que
hace preguntarse si son absolutamente el mismo tipo de planeta. También
existe una clase de Jupiters calientes que orbitan tan cerca de su
estrella que sus atmósferas son lentamente arrancadas: los planetas
Chthonianos.
Para una observación más detallada de planetas
extrasolares será requerida una nueva generación de instrumentos,
incluidos los telescopios espaciales. En la actualidad, la nave espacial
CoRoT está a la búsqueda de variaciones de luminosidad estelar debido
al tránsito de planetas. Varios proyectos han propuesto también la
creación de un conjunto de telescopios espaciales para la búsqueda de
planetas extrasolares con masas comparables a la de la Tierra. Estos
incluyen el proyecto de la NASA Kepler Mission, Terrestrial Planet
Finder, y programas de la Misión Espacial de Interferometría, el Darwin
de la ESA, el CNES y la PEGASE. The New Worlds Misión es un dispositivo
oculto que puede trabajar en conjunto con el telescopio espacial James
Webb. Sin embargo, la financiación de algunos de estos proyectos sigue
siendo incierto. La frecuencia de ocurrencia de tales planetas
terrestres es una de las variables en la ecuación de Drake, que estima
el número de planetas con seres inteligentes, con civilizaciones con las
que comunicarnos nuestra galaxia.
Planetas interestelares
Varias
simulaciones por ordenador de estelar y formación de los sistemas
planetarios han sugerido que algunos objetos de masa planetaria habría
sido expulsados al espacio interestelar. Algunos científicos han
argumentado que esos objetos encontrados vagando en el espacio deben ser
clasificados como "planetas". Sin embargo, otros han sugerido que
podrían ser estrellas de baja masa. La definición de la UAI sobre
planetas extrasolares no toma posición sobre la cuestión.
En 2005,
los astrónomos anunciaron el descubrimiento de Cha 110913-773444, la
enana marrón más pequeña encontrada hasta la fecha, con sólo siete veces
la masa de Júpiter. Ya que no se encuentran en órbita alrededor de una
estrella de detonación, es una sub-enana marrón, de acuerdo con la
definición de la UAI. Sin embargo, algunos astrónomos creen que debería
ser denominada como planeta. Durante un breve tiempo en 2006, los
astrónomos creían que habían encontrado un sistema binario de los
objetos, Oph 162225-240515, que los descubridores describen como
"planemos", u "objetos de masa planetaria". Sin embargo, los últimos
análisis de los objetos ha determinado que sus masas son mayores que 13
masas de Júpiter; que es el tope de masa que debe tener un planeta para
que en su núcleo no se produzcan combustiones termonucleares, es decir,
para que no sea una estrella.
Origen del nombre de los planetas
El
nombre en castellano de los planetas del Sistema Solar, con excepción
de la Tierra, corresponde al nombre de algunas divinidades de las
mitologías romana o griega:
• Mercurio es el dios romano del comercio;
• Venus es la diosa romana del amor y de la belleza;
• Marte es el dios de la guerra;
• Júpiter es el dios supremo del panteón romano;
• Saturno es el dios romano de la agricultura;
• Urano es el dios griego del cielo;
• Neptuno es el dios romano de los mares.
En
diferentes culturas los días de la semana provienen de los nombres de
los dioses asociados con cada uno de estos astros. Lunes por la Luna,
Martes por Marte, Miércoles por Mercurio, Jueves por Júpiter, Viernes
por Venus, excepto Sábado por el Sabbath y Domingo por la resurrección
de Jesucristo: die domini (día del Señor en latín). En inglés aún se
conserva la denominación Saturday (día de Saturno) para el Sábado, y
Sunday (día del Sol) para el domingo. Los satélites mayores de los
diferentes planetas reciben su nombre de personajes mitológicos, excepto
los satélites de Urano, cuyos nombres conmemoran personajes de obras
clásicas de teatro. Otros cuerpos menores del Sistema Solar reciben su
nombre de diversas fuentes: mitológicas (Plutón, Sedna, Eris, Varuna o
Ceres), de sus descubridores (cometas como el Halley) o de códigos
alfanuméricos relacionados con su descubrimiento.
Las características más importantes de los planetas
La
siguiente tabla muestra una comparación entre las medidas de la Tierra y
los demás planetas del Sistema Solar incluido el Sol.
Planeta Diámetro ecuatorial
Masa
Radio orbital
(promedio, UA) Periodo orbital
(años)
Periodo de rotación
(días)
Sol
109 332 950 0 0 25-35
Mercurio
0,382 0,06 0,38 0,241 58,6
Venus
0,949 0,82 0,72 0,615 -2431
Tierra
1,00 1,00 1,00 1,00 1,00
Marte
0,53 0,11 1,52 1,88 1,03
Júpiter
11,2 318 5,20 11,86 0,414
Saturno
9,41 95 9,54 29,46 0,426
Urano
3,98 14,6 19,22 84,01 0,718
Neptuno
3,81 17,2 30,06 164,79 0,671
Datos de los planetas del Sistema Solar
Los cuerpos en equilibrio hidrostático del Sistema Solar comprenden al Sol, los planetas y los planetas enanos.
El sol es una estrella enana amarilla. Posee el 99,9% de toda la masa del Sistema Solar1
Planetas
Un
planeta es, según la definición adoptada5 por la Unión Astronómica
Internacional el 24 de agosto de 2006, un cuerpo celeste que:
• Orbita alrededor del Sol.
•
Tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del
cuerpo rígido, de manera que asuma una forma en equilibrio hidrostático
(prácticamente esférica).
• Ha limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales (expresión original en inglés "Clearing the neighborhood").
Según
la definición de la Unión Astronómica Internacional el Sistema Solar
consta de ocho planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter,
Saturno, Urano y Neptuno. Plutón, que hasta 2006 se consideraba un
planeta, ha pasado a clasificarse como planeta enano, junto a Ceres,
también considerado planeta durante algún tiempo, ya que era un
referente en la ley de Titius-Bode, y más recientemente considerado como
asteroide, y Eris, un objeto transneptuniano similar a Plutón.
Mercurio
Venus
Tierra
Marte
Júpiter
Saturno
Urano
Neptuno
COMETAS
Los
cometas (del latín cometa y el griego kometes, "cabellera") son cuerpos
celestes constituidos por hielo y rocas que orbitan el Sol siguiendo
órbitas muy elípticas. Los cometas, junto con los asteroides, planetas y
satélites, forman parte del Sistema Solar. La mayoría de estos cuerpos
celestes describen órbitas elípticas de gran excentricidad, lo que
produce su acercamiento al Sol con un período considerable. A diferencia
de los asteroides, los cometas son cuerpos sólidos compuestos de
materiales que se subliman en las cercanías del Sol. A gran distancia (a
partir de 5-10 UA) desarrollan una atmósfera que envuelve al núcleo,
llamada coma. Esta coma está formada por gas y polvo. Conforme el cometa
se acerca al Sol, el viento solar azota la coma y se genera la cola o
cabellera característica. La cola está formada por polvo y el gas de la
coma ionizado.
Fue después del invento del telescopio que los
astrónomos comenzaron a estudiar a los cometas con más detalle,
advirtiendo entonces que la mayoría de estos tienen apariciones
periódicas. Edmund Halley fue el primero en darse cuenta de esto y
pronosticó en 1705 la aparición del cometa Halley en 1758, para el cual
calculó que tenía un periodo de 76 años. Sin embargo, murió antes de
comprobar su predicción. Debido a su pequeño tamaño y órbita muy
alargada, solo es posible ver los cometas cuando están cerca del Sol y
por un periodo corto de tiempo.
Los cometas son generalmente
descubiertos visual o fotográficamente usando telescopios de campo ancho
u otros medios de magnificación óptica, tales como los binoculares. Sin
embargo, aún sin acceso a un equipo óptico, es posible descubrir un
cometa rasante solar en línea con una computadora y una conexión a
Internet. En los años recientes, el Observatorio Rasante Virtual de
David (David J. Evans) (DVSO) le ha permitido a muchos astrónomos
aficionados de todo el mundo, descubrir nuevos cometas en línea
(frecuentemente en tiempo real) usando las últimas imágenes del
Telescopio Espacial SOHO.
Origen
Los cometas provienen
principalmente de dos lugares, la Nube de Oort, situada entre 50.000 y
100.000 UA del Sol, y el Cinturón de Kuiper, localizado más allá de la
órbita de Neptuno.
Se cree que los cometas de largo periodo tienen su
origen en la Nube de Oort, que lleva el nombre del astrónomo Jan
Hendrik Oort. Esto significa que muchos de los cometas que se acercan al
Sol siguen órbitas elípticas tan alargadas que sólo regresan al cabo de
miles de años. Cuando alguna estrella pasa muy cerca del Sistema Solar,
las órbitas de los cometas de la Nube de Oort se ven perturbadas:
algunos salen despedidos fuera del Sistema Solar, pero otros acortan sus
órbitas. Para explicar el origen de los cometas de corto periodo, como
el Halley, Gerard Kuiper propuso la existencia de un cinturón de cometas
situados más allá de Neptuno, el Cinturón de Kuiper.
Las órbitas de
los cometas están cambiando constantemente: sus orígenes están en el
sistema solar exterior, y tienen la propensión a ser altamente afectados
(o perturbados) por acercamientos relativos a los planetas mayores.
Algunos son movidos a órbitas muy cercanas al Sol (a ras del césped
solar) que los destruyen cuando se aproximan, mientras que otros son
enviados fuera del sistema solar para siempre.
Se cree que la mayoría
de los cometas se originan en la Nube de Oort, a enormes distancias del
Sol, y que consisten de restos de la condensación de la nébula solar;
los extremos exteriores de esa nébula están lo suficientemente fríos
para que el agua exista en estado sólido (más que gaseoso). Los
asteroides se originan por la vía de un proceso distinto, empero, los
cometas muy viejos han perdido todos sus materiales volátiles y pueden
devenir en algo muy parecido a los asteroides. La palabra cometa llegó
al inglés a través del latín cometes. Del griego kome, que significa
“cabello de la cabeza”. Aristóteles fue el primero que utilizó la
derivación “kometes” para describir a estos astros como “estrellas con
cabello”.
Composición
Los cometas están compuestos de agua, hielo
seco, amoníaco, metano, hierro, magnesio y silicatos. Debido a las bajas
temperaturas de los lugares donde se hallan, estas sustancias que
componen al cometa se encuentran congeladas. Llegan a tener diámetros de
algunas decenas de kilómetros. Algunas investigaciones apuntan que los
materiales que componen los cometas son materia orgánica que son
determinantes para la vida, y que esto dio lugar para que en la temprana
formación de los planetas estos impactaran contra la tierra y dieran
origen a los seres vivos.
Cuando se descubre un cometa se ve aparecer
como un punto luminoso, con un movimiento perceptible del fondo de
estrellas, llamadas fijas. Lo primero que se ve es el núcleo o coma.
Luego, cuando el astro se acerca más al Sol, comienza a desarrollar lo
que conocemos como la cola del cometa, que le confiere un aspecto
fantástico.
Los fotones que provienen del Sol (viento solar) hacen
que las sustancias que forman al cometa se empiecen a calentar y se
sublimen, pasando directamente de hielo a gas. Los gases del cometa se
proyectan hacia atrás, lo que motiva la formación de la cola apunta en
dirección opuesta al Sol y extendiéndose millones de kilómetros.
Los
cometas presentan diferentes tipos de colas. Las más comunes son la de
polvo y la de gas. La cola de gas se dirige siempre en el sentido
perfectamente contrario al de la luz del Sol, mientras que la cola de
polvo retiene parte de la inercia orbital, alineándose entre la cola
principal y la trayectoria del cometa. El choque de los fotones que
recibe el cometa como una lluvia, aparte de calor, aportan luz, siendo
visible al ejercer el cometa de pantalla; reflejando así cada partícula
de polvo la luz solar. En el cometa Hale-Bopp se descubrió un tercer
tipo de cola compuesta por iones de sodio.
Cola principal de gas (azul en el esquema) y cola secundaria de polvo (amarillo).
Las
colas de los cometas llegan a extenderse de forma considerable,
alcanzando millones de kilómetros. En el caso del cometa 1P/Halley, en
su aparición de 1910, la cola llegó a medir cerca de 30 millones de
kilómetros, un quinto de la distancia de la Tierra al Sol. Cada vez que
un cometa pasa cerca del Sol se desgasta, debido a que el material que
va perdiendo ya nunca es repuesto. Se espera que, en promedio, un cometa
pase unas 2 mil veces cerca del Sol antes de sublimarse completamente. A
lo largo de la trayectoria de un cometa, éste va dejando grandes
cantidades de pequeños fragmentos de material.
Cuando la Tierra
atraviesa la órbita de un cometa, estos fragmentos penetran en la
atmósfera en forma de estrellas fugaces o también llamadas lluvia de
meteoros. En mayo y octubre se pueden observar las lluvias de meteoros
producidas por el material del cometa Halley: las eta Acuáridas y las
Oriónidas.
Los astrónomos sugieren que los cometas retienen, en forma
de hielo y polvo, la composición de la nebulosa primitiva con que se
formó el Sistema Solar y de la cual se condensaron luego los planetas y
sus lunas. Por esta razón el estudio de los cometas puede dar indicios
de las características de aquella nube primordial.
Historia del estudio de los cometas
Estudio de órbitas
Movimiento de un cometa alrededor del Sol. (A) Sol, (B) Tierra, (C) Cometa.
No
se estableció definidamente hasta en el siglo XVI si los cometas eran
fenómenos atmosféricos u objetos interplanetarios, periodo en que Tycho
Brahe realizó estudios que revelaron que éstos debían provenir fuera de
la atmósfera terrestre. Luego en el siglo XVII, Edmund Halley utilizó la
teoría de la gravitación, desarrollada por Isaac Newton, para intentar
calcular el número de órbitas en los cometas. Permitiéndole descubrir
que uno de ellos volvía a la cercanía del sol cada 76 ó 77 años
aproximadamente. Pronto, éste comenzó a llamarse cometa Halley, y de
fuentes antiguas se sabe que ha sido observado por humanos desde 66 a.
C.
El segundo cometa al que se le descubrió una órbita periódica fue
el cometa Encke, en 1821. Como el cometa de Halley, tuvo el nombre de su
calculador, el matemático y físico alemán Johann Encke, que descubrió
que era un cometa periódico. El cometa de Encke tiene el más corto
periodo de un cometa, solamente 3.3 años, y por consecuencia éste tiene
el mayor número de apariciones registradas. Fue también el primer cometa
cuya órbita era influida por fuerzas que no eran del tipo
gravitacional. A pesar de todo, ahora es un cometa muy tenue para ser
visible a simple vista, pudo haber sido un cometa brillante algunos
miles de años atrás, antes que su superficie de hielo fuera evaporada.
Sin embargo, no se ha sabido si ha sido observado antes de 1786, pero
análisis mejorados de su órbita temprana sugieren que corresponde a
observaciones mencionadas en fuentes antiguas.
Estudio de sus características físicas
No
fue hasta el periodo de la era espacial en que la composición de los
cometas fue probada. A principios del Siglo XIX, un matemático alemán,
Friedrich Bessel originó la teoría de que habían objetos sólidos en
estado de vaporación: del estudio de su brillosidad, Bessel expusó que
los movimientos no-gravitacionales del cometa Encke fueron causados por
fuerzas de chorro creadas como material evaporado de la superficie del
objeto. Esta idea fue olvidada por más de cien años, y luego Fred
Lawrence Whipple independientemente propuso la misma idea en 1950. Para
Whipple un cometa es un núcleo rocoso mezclado con hielo y gases es
decir utilizando su terminología una bola de nieve sucia. El modelo
propuesto por ambos pronto comenzó a ser aceptado por la comunidad
científica. Fue confirmado cuando una armada de vehículos espaciales
voló a través de la nube luminosa de partículas que rodeaban el núcleo
congelado del cometa Halley en 1986 para fotografiar el núcleo y
observaron los chorros de material que se evaporaba. Luego la sonda Deep
Space 1 voló cerca del cometa Borrelly el 21 de septiembre de 2001,
confirmando que las características del Halley son comunes en otros
cometas también.
Cometas famosos
Algunos de los cometas más famosos
•
Cometa 3D/Biela: a finales del siglo XIX se partió en dos, y más tarde
en fragmentos minúsculos, dando lugar a una lluvia de estrellas, con lo
que despareció para siempre.
• Cometa Coggia: obtuvo mucha fama debido a su extraordinaria belleza.
• Cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Destino de la sonda espacial europea Rosetta.
•
Cometa 1P/Halley: describe su órbita cada 76 años. En 1910 su
aproximación a la Tierra, conllevó que su cola rozara con las capas
superiores de la atmósfera.
• Cometa Luxell: al pasar cerca de Júpiter, perdió parte de su masa y padeció perturbaciones importantes en su órbita.
• Cometa Shoemaker-Levy 9: en 1993 se fragmentó debido al intenso campo gravitorio de Júpiter y acabó impactando contra él.
•
Cometa 9P/Tempel 1: la sonda espacial Deep Impact lanzó un proyectil
sobre este cometa para estudiar la composición de su núcleo.
• Cometa 55P/Tempel-Tuttle: progenitor de la lluvia de meteoros de las Leónidas.
• Cometa 109P/Swift-Tuttle el progenitor de la lluvia de meteoros de las Perseidas.
• Cometa McNaught: visible a simple vista a pleno día.
Influencia cultural de los cometas
Los
cometas han llamado la atención de los hombres de todas las
civilizaciones. Generalmente eran considerados un mal augurio. Se ha
relacionado la súbita aparición de cometas con hechos históricos, como
batallas, nacimientos (véase Jesucristo) o muertes. Estas creencias
perduran hasta nuestros días, aunque tienen mucho menos predicamento que
en la antigüedad.